Nuestros principios

AUTOGESTIÓN Y AUTONOMÍA

El proyecto lo gestionan exclusivamente quienes forman parte de él, también en lo relativo a los aspectos económicos y resultando de ello una soberanía alimentaria, financiera y organizativa. No aceptamos financiaciones institucionales.
La producción en esta economía con visión integral está al servicio de las necesidades. Primero se definen colectivamente las necesidades y en función de éstas se planifica la producción y la distribución. No tienen sentido, por tanto, los excedentes ni el objetivo de extraer la máxima productividad a cada recurso natural o humano.
Cada grupo es autónomo a la hora de organizarse y funcionar, ya sea en lo que se refiere a la producción, como en lo que respecta al consumo. Los trabajadores autogestionan la organización de su trabajo (horarios, organización interna de su grupo…) como los demás grupos, atendiendo al principio de autonomía.
Como en toda iniciativa, se dan distintos niveles de implicación por parte de personas y grupos. En general, se percibe como algo aceptable e incluso deseable, al tiempo que se respetan unos mínimos de participación.

ASAMBLEARISMO HORIZONTALIDAD

Todas las decisiones se toman en las asambleas (tanto de financiación, distribución, acciones políticas, costes, solución de problemas…). No existiendo órganos superiores ni jerárquicos. La autonomía ideológica y de funcionamiento de cada grupo respecto de la Asamblea General de grupos de la Cooperativa se garantiza por la necesidad de consenso para la toma de decisiones y el correspondiente uso responsable del derecho de veto.
Nuestras producciones agrícolas, la distribución y el consumo, las consensuamos con criterios de justicia y apoyo mutuo.

ANTICAPITALISMO

La actividad del proyecto consiste en la producción agrícola para el autoabastecimiento, pero también en crear organización social, sensibilización y reivindicación política. «Producimos tomates y autoorganización social», relaciones sociales basadas en valores alternativos al sistema.
No queremos competir como uno más en el mercado, sino liberar medios de producción y construir nuevos espacios y relaciones sociales.
Se reparte toda la producción entre todas las que somos, dependiendo la cantidad de la temporada. Los integrantes de los Grupos de Consumo aportan una cuota semanal, que unida a acciones colectivas y otras propuestas permite autofinanciar la actividad: este es el principio del sistema de bolsas fijas.
La propiedad de los bienes de producción y del producto es colectiva, así como su gestión. El hecho de que las trabajadoras reciban una asignación no establece la relación típica del capitalismo.
La motivación principal no es económica.
En nuestras cuentas sí se refleja la valoración de los recursos naturales como algo precioso, limitado y que ha de ser renovado. Mientras que la contabilidad capitalista no asume los costes sociales ni ambientales, nuestra cooperativa asume los «sobrecostes» que supone usar tecnologías limpias y la inversión en renovación de los recursos naturales, que en definitiva conlleva emplear tiempo de nuestras vidas en conseguir impactos sociales y ambientales positivos en nuestros entornos.

COOPERACIÓN

Se intenta conocer las necesidades y posibilidades de productores (que son también consumidores) y de consumidores (que en parte son también son productores). Ambos buscamos unos intereses comunes, con lo que se va diluyendo (o desaparece) la separación y el enfrentamiento de intereses que el mercado se da entre producción y consumo. Entre nosotros no hay relación mercantil, de compra-venta.

AGROECOLOGÍA EN UN CONTEXTO HOSTIL

Agroecología es un concepto mucho más amplio que agricultura ecológica, es la integración de las sociedades humanas en el ecosistema, considerando interdependientes el sistema socioeconómico y el tipo de relación con el entorno.
Requisitos para que exista un verdadero equilibrio son: la proximidad entre producción y consumo, la eliminación de intermediarios, la inclusión de los residuos que se generen en el propio circuito y la integración en un movimiento social.
Trabajar en un ecosistema urbano es una opción que condiciona el proyecto. En Madrid existe una gran especulación del suelo y acceso prácticamente imposible a terrenos cultivables. Un contexto periurbano se ha convertido en la solución más viable, aunque genera una cierta contradicción si tratamos de producir ecológicamente, pero es un argumento más a la hora de denunciar el sistema actual.

INSERCIÓN EN OTROS MOVIMIENTOS SOCIALES

La cooperativa surge del esfuerzo de convergencia y de exploración de nuevos campos de lucha y del desarrollo de las alternativas propuestas por los movimientos sociales. En su seno, se desarrolla este proyecto y por tanto entendemos que hemos de participar en el mismo, tratando de superar el trabajo parcial y sectorial, integrando las luchas globales rurales y urbanas contra el capitalismo por un mundo diferente más justo y sostenible.
Desde la formación de la cooperativa se ha ido participado en diferentes luchas en el ámbito de los movimientos sociales rurales, urbanos y mundiales.
Los espacios donde los grupos de consumo reciben la verdura son en su mayoría centros donde se llevan a cabo actividades de estos movimientos y son los propios miembros del BAH!, los que participan en muchas de estas.
También es ver al BAH! en sí mismo como un movimiento social, donde se fomentan otros valores y donde se realizan otras actividades aparte de la meramente agrícola: ciclos de cine agroecológico, cursos de agroecología, curso de autogestión de la salud, plataformas contra planes urbanísticos, okupaciones de terrenos para el cultivo…

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